Dec 18, 2025
Cada vez que converso con directivos sobre movilidad, noto un patrón curioso: se habla del transporte como si fuera un asunto meramente logístico. Una pieza que “hay que resolver”, casi al nivel de coordinar un proveedor commodity. Pero mover a las personas nunca ha sido solo eso. La realidad urbana en Lima no ayuda a que esto pase desapercibido: en una ciudad que figura entre las de mayor congestión del mundo, desplazarse en hora punta puede tomar 1.5 veces más tiempo que en condiciones fluidas. Ese tiempo acumulado termina siendo horas de vida que se pierden y que se traducen en pérdidas de productividad significativas tanto para las personas como para las empresas.
Un traslado no determina solo dónde empieza una jornada, sino cómo empieza. Define si alguien llega con la cabeza en el trabajo o arrastrando la tensión del caos urbano; determina si un equipo en campo siente que la organización respalda su seguridad o si cada trayecto depende de la suerte. Esa capa emocional y operativa rara vez se discute, pero está ahí, condicionando el rendimiento y el ánimo. Por eso, cuando hablamos de tecnología y calidad, en realidad hablamos de reducir la fricción. Tener un estándar confiable es la única forma de dar a las personas estabilidad en un entorno que, por sí solo, ya es suficientemente impredecible.
Cuando la experiencia de movilidad es consistente, el equipo puede enfocarse en trabajar, no en sobrevivir al trayecto. Quizá la conversación que falta tener más frecuentemente es qué tan “accesoria” es realmente la movilidad. En Lima, donde gran parte de los habitantes invierten entre una y tres horas al día solo en desplazarse, ese trayecto deja de ser un detalle menor para convertirse en un factor de vida laboral real.
Es en este espacio donde se refleja, de manera muy concreta, cómo la empresa cuida a su gente. Y tal vez ahí, en ese lapso tan cotidiano que a veces pasamos por alto, hay una oportunidad inmensa para mejorar la experiencia laboral sin hacer grandes declaraciones. Solo entendiendo mejor cómo se mueve nuestra gente y cómo se siente en el camino.