Dec 16, 2025
El fútbol no es solo un deporte: es parte de la cultura de cada ciudad, de cada país. Para las marcas, participar de este ecosistema no implica solo ganar visibilidad, sino construir conexión emocional, comunidad y relevancia cultural.
Pero el partido no se gana con la aplicación de un logo. El verdadero diferencial está en transformar el sponsorship en una alianza auténtica, donde la marca se integra a la historia del club y a la pasión del hincha. Eso exige constancia, aporte real al ecosistema y un entendimiento profundo de la cultura futbolera.
Una alianza sólida con el fútbol permite impactar de manera directa en métricas de negocio y de marca —awareness, consideración y brand love— siempre que se diseñe con una lógica integral. Para que el sponsorship genere valor real, debe activarse de forma consistente y coordinada en múltiples frentes, combinando emoción, comunidad y performance.
Cabify Argentina: seis años de construcción estratégica
El caso de Cabify Argentina es un ejemplo de branding sostenido en el tiempo, basado en credibilidad y coherencia.
Las alianzas iniciales con clubes de fuerte identidad local como Independiente y Racing, seguidas por el sponsoreo de la Superliga, fueron clave para comprender el universo futbolero, testear y validar tácticas, y sentar las bases de una relación sostenida con la audiencia. Esta etapa permitió construir lealtad, ampliar masividad y generar impacto relevante para la marca.
El sponsorship de River Plate y Boca Juniors marcó un hito. Al acompañar a ambos clubes, Cabify logró posicionarse como una marca transversal a todas las pasiones, sin distinción de colores. También lo hizo con los clásicos de Córdoba y Tucumán.
Resultados concretos
Conclusión: la victoria que perdura
El fútbol es una maratón estratégica, no una acción táctica. La experiencia de Cabify demuestra que cuando una marca entiende, respeta y aporta a la pasión de manera genuina, logra algo clave: dejar de interrumpir para empezar a pertenecer.
Más allá de la visibilidad, el verdadero triunfo está en ganar un lugar en la identidad y en la vida diaria de las personas. Esa es la victoria más duradera del branding emocional.