La edad media de la población de Madrid se sitúa en 44,2 años. Me siento especialmente identificado con este dato, puesto que nací en esta ciudad en 1979. Aún me considero joven, aunque los datos señalan que, lamentablemente, ya no lo soy tanto. Los de mi generación vivimos la transformación urbana de los años 90 y la primera década de los 2000. Mis hijas también han nacido en Madrid, ya en el siglo XXI. Y aquí fundé y establecí la sede de Cabify, en 2011.
Para más de la mitad de los madrileños, entre los que me incluyo, desde nuestro nacimiento hasta el día de hoy, una cosa no ha cambiado: el número de taxis a nuestra disposición, puesto que desde finales de la década de los 70 no se han concedido nuevas licencias, y el número es el mismo en 2024 que en 1979.
En el caso de la Comunidad de Madrid, la población en estos 45 años se ha incrementado un 50%, rozando ya los 7 millones de habitantes, y los turistas se han multiplicado por 4. También ha crecido el poder adquisitivo de la población, la oferta cultural y educativa, y con ello los desplazamientos por motivos de ocio. Pero la oferta de transporte público con conductor se mantuvo invariable durante décadas.
Entre 2015 y 2020 se concedieron más de 7.000 licencias VTC en la Comunidad de Madrid derivadas de diversas resoluciones judiciales, que generaron más de 10.000 puestos de trabajo en sólo cinco años. Hoy en día hay casi 9.000 VTC en la región y 15.500 taxis; es decir, 24.500 vehículos con conductor (transporte público discrecional) para llevar a ciudadanos, turistas y empresas de un punto A a un punto B. La cuestión es… ¿Son muchos? ¿Son pocos? ¿Son suficientes?
A priori, si observamos la evolución histórica madrileña, donde la cifra de vehículos con conductor a disposición de los usuarios era inamovible, el primer impulso sería pensar que son muchos. Sin embargo, cuando se compara con los más de 2 millones de coches que circulan a diario por la capital, pues parecen pocos, puesto que sólo representan el 0,1% del total de coches. Entonces, ¿en qué quedamos?
Es el momento de abrir el foco y ampliar la perspectiva. Cuando observamos otras ciudades europeas vemos diferencias significativas. En este sentido, París, Londres, Dublín o Atenas, entre otras, cuentan con mayor volumen de vehículos con conductor por habitante que Madrid. París o Londres, que pueden ser ciudades europeas comparables a Madrid por población y turismo, ofrecen muchos más vehículos con conductor a sus ciudadanos y visitantes, con ratios de coches con conductor por población que casi duplican el caso de la capital española (en el caso de Londres, lo triplica).
Además, los grandes eventos ganan cada vez más peso en Madrid, con varias ferias o eventos de referencia a nivel mundial, que ya se celebran en la capital, como festivales de música o FITUR; o se celebrarán próximamente, como es el caso del Gran Premio de F1, y los conciertos en el nuevo estadio Santiago Bernabéu. En paralelo a todo esto, se van incrementando las restricciones a los vehículos más contaminantes a las Zonas de Bajas Emisiones y de Especial Protección. Conviene señalar que sólo el 11% de los coches del parque móvil de Madrid cuentan con una etiqueta ECO o Cero. Todo ello requiere de una mayor oferta de transporte público en general, tanto discrecional (taxis y VTC) como colectivo (autobús, metro…). Fuera de la ciudad de Madrid, detectamos que hay zonas con menos capilaridad de transporte público colectivo, como los pueblos de la Sierra Norte, donde taxis y VTC pueden tener un papel fundamental para mejorar la calidad de vida de los habitantes de estos municipios.
Nos encontramos, pues, en un momento óptimo, puesto que las sentencias del Tribunal Supremo pueden permitir reparar estas inconsistencias. La Comunidad de Madrid, el sector de la movilidad urbana y Cabify tenemos intereses comunes y compartidos. Todos perseguimos el objetivo final de mejorar la vida en los municipios de la región aportando soluciones para que los ciudadanos, empresas y visitantes puedan desplazarse de manera sostenible y accesible de un punto a otro, reduciendo la dependencia del coche particular y generando un ecosistema que beneficie a toda la sociedad.
Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros, y trabajaremos con el resto de actores implicados para tomar las mejores decisiones para el bien común. Desde Cabify queremos poner en funcionamiento las nuevas licencias que se vayan otorgando de una manera ordenada, que garantice la rentabilidad de todos los profesionales del sector, a la vez que se incrementa progresivamente la oferta de movilidad discrecional, acorde a las necesidades de una región referente a nivel europeo y global, y cuyas necesidades de movilidad están evolucionando. De manera transversal a todo lo anterior, tendremos siempre presente que debemos seguir apostando por soluciones sostenibles que mejoren la calidad del aire. Actualmente, más del 90% de los viajes realizados en la app de Cabify son el coches con etiqueta ECO o Cero.
También sabemos que este viaje hacia la mejora de la movilidad urbana no podemos hacerlo solos, y queremos ir acompañados. Las empresas colaboradoras, autónomos y conductores son una parte fundamental para el continuo desarrollo de la movilidad urbana, así como los sindicatos, patronales y otras organizaciones, sin cuyo trabajo sería imposible desarrollar nuestra actividad. Desde que nacimos, hemos ayudado a la mejora de las condiciones del sector VTC, impulsando la creación de una nueva forma de moverse que hoy da empleo a más de 30.000 familias en toda España, y que queremos que siga generando nuevas oportunidades laborales y económicas a los profesionales que lo conforman. La posible concesión de nuevas licencias en la Comunidad de Madrid es una ocasión idónea para seguir mejorando el servicio que se presta desde las VTC. Un sector que, además, ha impulsado la modernización del taxi, con los beneficios que esto ha traído en forma de ingresos para los propios taxistas y en la mejora del servicio para los usuarios.
De hecho, desde Cabify también hemos traído beneficios económicos directos a los taxistas. Sólo en el último año, casi un millón de viajes a través de la app de Cabify en Madrid fueron realizados por un taxi, demostrando que la convivencia entre taxis y VTC es más que posible, y que además es buena para todos.
La Comunidad de Madrid ha sido hasta ahora una de las regiones que más ha velado por el interés general, apostando por la profesionalización del sector VTC, con una normativa específica, con la que podemos estar más o menos de acuerdo, pero que otorga seguridad a los profesionales que forman parte del mismo. Volvemos a tender la mano a la región que nos vio nacer para que nos tenga en cuenta en el diseño de la movilidad urbana del presente y del futuro, donde queremos seguir teniendo un papel relevante.
Juan de Antonio, fundador y presidente ejecutivo de Cabify.